lunes, 22 de marzo de 2010

Con derecho a quejarse

Hay pocas cosas en la vida que deteste más que la deshonestidad. Y hablo de toda deshonestidad eh, desde la corrupción hasta el hijo de puta de mi amigo que hizo trampa para ganarme a las cartas.

Y si hay algo que me moleste aun más que la deshonestidad, es cuando esa deshonestidad viene acompañada de un sentimiento de "je, que vivo que soy" de parte del idiota deshonesto. No flaco, no sos vivo, sos un pelotudo. Por culpa tuya la sociedad a la que pertenezco es una mierda. La gente honesta es muy poca, y no es que la gente venga "podrida desde la cuna" no, lo que pasa es que la mayor parte de la gente es víctima del pensamiento "Si todos lo hacen, ¿yo voy a ser el único pelotudo que no lo voy a hacer?".

¿Cuándo va a ser el día que el pelotudo deshonesto pase de ser "el vivo, que se las sabe todas" a ser el repudiado y discriminado por la sociedad toda?

Odio la viveza criolla. ¿Tan complicado es hacer lo que se debe? Loco si hay que hacer una fila de mil cuadras, hacela carajo. Y si un tipo va y se cola, la fila toda lo tiene que repudiar, escupir, golpear, insultar, etc etc.

Y si vos crees que lo que yo digo son pelotudeces, que solo los giles hacemos la fila, devolvemos el vuelto cuando nos dan de más, le decimos al taxista que se olvido de prender el reloj, etc etc. te digo que solo esos giles somos los que tenemos derecho a quejarnos y putear cuando vemos que hay casos de corrupción, porque la única diferencia entre un político y vos es el poder que tienen, porque estoy seguro de que si vos estuvieras en el lugar del político harías exactamente lo mismo, porque son dos lacras infestadas de la enfermedad de la deshonestidad.

Quien se queja de algo, tiene que dar el ejemplo actuando de la manera que pide que se actue.

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